Todo fluye, inexorable, pero nada es interesante...
Vaya desperdicio!
sábado, 18 de abril de 2009
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Es curioso que un 'cuaderno de bitácora' como es un blog, sea precisamente escrito por un desnortado. Cierto. Pero es mi blog, el mio, con mis propias estupideces e inconsecuencias... Y centrado (o no) en el asunto del suicidio. Quizá esté buscando un argumento justificativo que me permita desaparecer de una vez por todas. No hay vida... no hay dolor!
12 comentarios:
Es más, parece que todo vuelve a donde estaba.
Las pérdidas se consolidan. Lo que no hay, ya no lo hay en absoluto. Alguna situación se ha arreglado, con dolor residual y pena, pero es así. Bueno, alguien se acabará sintiendo feliz con el tiempo. Nada es gratis.
Y yo intentaré volver a lo mio.
¿Qué coño es 'lo mío'?
¿Qué es lo que me satisface? Hasta ahora, durante todos estos años, y ya son muchos, he vivido para hacer la vida mejor, más facil y más cómoda, a mi gente. Al grupo que he construido. A mi familia. Y el hecho de su estabilidad me ha compensado. Y no niego que parte de esa 'felicidad' no me haya tocado a mí.
Pero ¿ahora qué? ¿Que pasa conmigo? ¿Soy feliz? ¿Me basta con lo que hay hasta el final de todo?
E de manha...
Siempre he temido el momento en el que, a pesar de todo, hay que decir adiós a algo y empezar de nuevo. Espero que esta vez no sea demasiado tarde ya...
He constatado que a lo largo de mi vida hay, entre otros, un hecho que se repite cada cierto tiempo.
Me he ido encontrando con personas, de todo tipo y condición, a las que, en un momento concreto de su vida, les he servido de puente hacia otra situación. Y ahí se bifurcan nuestros caminos. Nunca más he vuelto a saber de ellas...
Pero claro, de esa parte soy consciente. Lo que ignoro es cuantas veces he sido yo el que ha cruzado el puente que otra persona me ha tendido...
La única forma es seguir pensando, desinteresarse de uno mismo y ser indiferente a la muerte, porque la muerte no nos golpea a nosotros sino a nuestro cuerpo, y los mensajes que uno deja persisten. Cuando muera, solo morirá mi pequeñísimo cuerpo.Rita Levi-Montalcini
Poco a poco, y sin saber bien por qué, me estoy alejando de los kenshis del dôjô. Y no me gusta. He estado muy a gusto entre ellos, hacía tiempo que no me encontraba tan bien con gente, pero me estoy alejando...
Drifting away. Helplessly and hopelessly drifting apart...
La mayoría de las veces, cuando nos alejamos de algo o de alguien, tenemos una clara percepción de la distancia que paulatinamente se va interponiendo entre nosotros y aquello de lo que nos distanciamos. Sin embargo, es muy raro que nos paremos a reflexionar, y mucho menos entender, a qué se debe este alejamiento y qué sentido tiene.
Las filosofías más espirituales hablan del camino o mapa de vida, algo así como una ruta que tenemos trazada desde el momento en que nacemos y de la que nosotros, pobres mortales, desconocemos las coordenadas. Vamos avanzando, nos paramos, nos equivocamos, aprendemos, rectificamos, seguimos avanzando.... y así hasta el dia de nuestra muerte.
En nuestro camino encontramos obstáculos, remansos en los que descansar, torbellinos que nos arrastran, postes indicadores... y gente. Si vivimos, caminamos y si caminamos, tropezamos. Con toda suerte de tropiezos, y la gente es uno de ellos.
A tí te ha tocado conocer y tratar con gente que ha conformado parte de tu camino. Esta gente tiene, o ha tenido, su papel en tu vida... pero el camino es tuyo, Ametxa, de nadie más.
No te preguntes por qué te alejas; hay una explicación plausible en alguna parte. Pregúntate, mejor, qué te ha aportado esta gente de la que te alejas inexorablemente. Cada una de esas personas ha tenido algo que ver en tu vida y en tu camino. Si los miras desde la distancia sentirás ternura y agradecimiento por lo que has recibido de ellos. Verás también todo lo bueno que les has dado tú y conocerás, una vez más, el significado de la palabra amor.
Y que conste que no me he convertido en una gurú iluminada ni nada por el estilo, que ya sé lo que estás pensando ahora mismo. Simplemente, lo que he escrito lo tengo sabido y asumido por propia experiencia. Yo también me distancio de las personas a las que quiero.... a veces es preciso... pero nunca he dejado de amarlas. Es mi camino y mi destino.
No comment... Los misántropos no compartimos nuestros pensamientos ni con nosotros mismos...
Quena, charango y bombo.
Suena Silencio, de Inkuyo.
Música elemental que me hace adentrarme en mi mente. Viaje lento, alegre y algo tenebroso. Pero es la única música sobre la que puedo intuir lo que va a sonar después. Es la música que ve incrustada en mis genes.
Peshte longuita, de Inkuyo también. Un carnavalito. Una delicia inesperada.
La única forma de achicar distancias es, tócate las narices, achicándolas...
Un buen paso sería volver a entrenar, desde mi opninión (y eso que yo no sé una mierda de nada), creo que en el camino del budo vas a encontrar la estabilidad que muchas veces te puede faltar.
Te echo de menos Ametxa-san, vuelve.
Puede ser.
Intentaré acercarme de nuevo, porque es lo que me pide la cabeza. El cuerpo me exige el abandono y el descanso, la nada física.
El cuerpo sabe que ya no doy la talla. Que está cansado. Que lo que necesita es el agotamiento viajero. Ese que ya no tengo.
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